sábado, 28 de octubre de 2017

Como sombra sobre negro

Temía la noche pero le aterraba la luz inmisericorde de la mañana. Daba igual de qué hotel, de qué ciudad. Taladraba las cortinas de la habitación como balas de Kalashnikov, perforando su piel en un doloroso ataque de realidad. Casi sonámbula, arrastra su cuerpo por el pasillo. Carga con el relato brutal que sus fantasmas le susurran al oído cada noche.
Los monstruos de su lado racional no le dan respiro. Siente cómo sus ojos se le clavan. Cómo gritan dentro de su cabeza. Le muestran la mujer materialista y autoritaria en la que se ha convertido, muy alejada de la creía ser y quiere proyectar. Como en un cuento siniestro, oye carcajadas que le dicen que no es la más guapa del reino y que su final está cerca.
Así, cada mañana se siente disuelta en insignificancia. Ni siquiera rota. Ya no se ve reflejada en los espejos. A su paso, sólo oscuridad. Por eso ha tomado una decisión. Plantará cara a sus fantasmas, a sus monstruos, a esas voces que la atormentan. No hay paso atrás. Y fue cuando saltó al otro lado que se dio cuenta de que había perdido la partida definitivamente. Quedarse con ellos para siempre es demasiado tiempo.   

                                                                                     Relato de ficción (ejercicio de clase).  



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