sábado, 13 de junio de 2015

Alfombras de sal en Arrecife 
(Lanzarote, junio 2015)


A propósito de viajar en el tiempo, como apuntaba en mi más reciente artículo en la revista Nu2, el pasado fin de semana presencié el ejercicio de una antigua tradición: la elaboración de alfombras de sal para la procesión del Corpus. Una ceremonia de carácter religioso aderezada con un interesante, ancestral y estético fenómeno etnográfico. 


Resultó muy interesante contemplar todo el proceso. Desde que fijan listones de madera al suelo de las calles para depositar en estos improvisados moldes la sal previamente teñida en distintos tonos; y cómo van formando los dibujos. Los había sencillos y también complicados, pero fue para mí muy gratificante ver a tanta gente, niños y mayores, lanzaroteños y extranjeros, trabajar por igual en su preparación y sentirse orgullosos de sus alfombras. 


Pero hay en esta ceremonia social un componente de tradición inmutable que es el ingrediente necesario para el viaje en el tiempo al que me refería. Salvo por la indumentaria de quienes elaboraban estas bonitas estampas y las de quienes contemplábamos su fruto, se imagina uno que perfectamente podía estar en el mismo lugar hace 60 años y que el evento diferiría en muy poco. Y que así sea por siempre...  









   

No hay comentarios:

Publicar un comentario