sábado, 1 de septiembre de 2012

Islaflípica

El increíble hombre menguante...
A medio camino entre la serie de pelis de miedo de Chicho Ibáñez Serrador -sí, sí, el inspirador de las 'Mamachicho' de Tele5- y las historietas de Mortadelo y Filemón, firmadas por otro genial Ibáñez, me vino a la memoria la idea kafkiana del hombre que se va empequeñeciendo hasta resultar diminuto e insignificante, más incluso que la moneda de un céntimo de Euro. Así veo representado el sentir general de la gente. Día a día, a base de miedos inoculados y mucha, mucha mala onda, vamos perdiendo estatus en todos los ámbitos de nuestra existencia. Qué fue del ciudadano, seguro de sus derechos... Nos devaluaron primero a la condición de contribuyente. O sea, que les importamos en la medida en que pagamos. Luego, consumidor. Tanto compras, tanto me interesas... Después, a 'votante'. Bueno, ahora ya ni eso... Donde manda el capital, el voto no es vinculante. Como ocurría hasta hace bien poco en el fútbol, quieras lo que quieras, al final siempre gana Alemania.
El problema es que en este proceso reductivo vamos perdiendo consciencia de la absurda realidad a la que estamos llegando, y también capacidad de reacción. Asimilamos, admitimos, tragamos, metabolizamos... Todo a gran velocidad. Leía recientemente uno de esos pensamientos que andan flotando en las redes sociales y me pareció brillante de lo puramente obvio que resultaba. Decía que los individuos de la especie humana somos los únicos seres vivos que pagamos por vivir en este planeta. Denota lo estúpidos que somos. Si aún así no lo captas, prueba a decirle a tu perro que desde ahora vas cobrarle alquiler. Míralo a los ojos. Verás cómo te dice... “Si serás imbécil...”

Revista Jable.
Agosto de 2012

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