martes, 17 de enero de 2012

Amor políticamente incorrecto

Entre las numerosas estupideces que tiene nuestra sociedad, hipócrita y decadente, muchas están incrustadas en la costumbre y los convencionalismos y no hay manera de arrancarlas para contemplarlas con mayor amplitud. El Amor es una de ellas. Sí, pero no en su versión más evidente. Me refiero al Amor que habita en las fronteras del concepto. El que socialmente encajamos en la palabra cariño. Pero ocurre que, a veces, ese Amor es más grande y no entra en el molde ni untándole vaselina… a la palabra amor, claro. Por favor guarden la sonrisita porque esto que trato de explicar dista mucho de tener tintes pornográficos, como los capítulos 8 de las novelas cubanas… Retomando, y basándome en hechos reales, ocurre que siento un gran Amor por dos amigas pero tengo que cuidarme con las palabras que uso. ¿Por qué? Porque esta sociedad nos obliga a cogérnosla con papel de fumar y no comprende que el Amor es grande, infinito, y que no se gasta aunque lo repartas. Que no te queda menos cuando lo das sin limitación ni mesura. Pero nos empeñamos en ponerle barreras y choca continuamente con prejuicios, con celos, con lo ‘inadecuado’. Estas dos amigas a las que me refiero son personas lindas. Emanan bondad e inspiran ese tipo de Amor al que me refiero, limpio y desinteresado. Cercano al que solemos querer limitar para encajarlo en la palabra Amistad, pero que también en muchos casos se sale del molde. Tengo más amigas que son personas lindas, claro. La mayoría de ellas… Pero no es lo mismo. Con ellas no siento el pudor de lo inadecuado. No tengo que hilar fino con la prudencia para no crear malentendidos… Entiendo que ha de ser así, pero me molesta mucho tener que aplicar tanto filtro. Me fastidia enormemente esa incapacidad social por aceptar que se pueda querer mucho a alguien sin que ello tenga que incidir, por ejemplo, en su relación de pareja. Por facilitar su identificación, este Amor amplio al que me refiero se parece a ese que nos sorprendió en la temprana adolescencia y que nos dijeron que se apellidaba ‘platónico’. Tristemente, cuando crecemos lo dejamos ahí aparcado, en ese momento de nuestra vida. Porque pensamos que no es adulto y sentimos pudor de reconocerlo. Porque creemos que es cosa de colegiales, que muestra una falta de madurez… En definitiva, todos esos motivos constituyen una auténtica castración. Pensar en el Amor sólo como algo que implica una posesión, que exige una convivencia (más sano que lo anterior), que conlleva deseo y sexo... De hecho, pensar en el deseo carnal y el sexo como algo sucio es otra gran castración antinatural, pero ésa es materia para otra buena conversación whisky en mano… Reivindico desde estas líneas el Amor con mayúscula. El Amor amplio que inunda, sin pudor ni tapujos, todos los recovecos del concepto. El Amor que se retroalimenta cuanto más se da y que nos hace más grandes y más felices. El Amor que te inspira fundirte en un largo abrazo. Este Amor que es, en definitiva, el único y auténtico. Sin disfraces ni corsés. Que es el que nos va a permitir sobrevivir a estos tiempos oscuros de poder, ansias de riqueza, odios, vanidades, envidias, y deseos de sometimiento del otro. Sólo en este Amor está la felicidad. Todo lo demás son espejismos. Ojalá que algún día uno pueda decirles a esas personas que las quiere delante de sus parejas y que éstas sonrían y se sientan felices. 

1 comentario:

  1. Ese dia es hoy mismo, el amor incodicional todo lo puede, y no tiene ni contraindicaciones ni efectos secundarios o colaterales, simplemente es sencillo, directo, puro, no busca explicaciones, no busca colarse bajo una prenda interior, no busca que me tengan en cuenta, no busca caer bien, no presenta excusas... y este momento es el único en el que te puedo decir te AMO... feliz día con mucho AMOR en mayusculas....

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