miércoles, 24 de agosto de 2011

Incómodos ‘pongos’ oficiales…

Aprendí hace un par de años lo que es un ‘pongo’. Se trata de un regalo que te hacen y que no sabes dónde esconderlo de insustancial o de puramente horrible que te parece. De hecho, cuando te lo entregan se te desmorona la expresión y, por educación, omites que no sabes dónde…, escondeeeerrrrlo. La persona que me explicó el concepto ‘pongo’ sopesaba organizar una especie de mercadillo de ‘pongos’ en Lanzarote. Sostenía que sólo por el morbo de ver qué tipo de cosas podría haber, mucha gente se acercaría a curiosear. Pero, claro, podrían producirse situaciones desagradables. Imagínate que coincides con unos amigos justo delante de un ‘pongo’ que te regalaron y tú quieres quitarte de arriba o al revés, que tú les regalaste. Vaya papelón, ¿verdad? Pues de esto vine yo a acordarme cuando días atrás oía en la radio que los Reyes de España habían regalado al Santo Padre por su visita a nuestro país un manuscrito de las Cantigas de Alfonso X ‘El Sabio’. Éste les correspondió con un mosaico. Seguro que ambos presentes son valiosos, pero la categoría de ‘pongo’ se otorga a un objeto dependiendo del gusto de cada uno. Y en esto ya se sabe… Colores… Tú puedes esconder tus ‘pongos’, o se te pueden caer accidentalmente mientras les limpias el polvo. Pero… ¿Y los ‘pongos’ que se regalan las autoridades? No dan ese margen. Don Juan Carlos le preguntará al embajador en el Vaticano dónde colocó Ratzinger las Cantigas, y el papa alemán le sonsacará lo propio a Rouco Varela, que entiendo será el que más posibilidades tenga de visitar la Zarzuela. Y vale que no viven en apartamentos tipo Ikea, precisamente, pero tiene que ser molesto eso de no poder ocultar ‘pongos’ por mor del protocolo o la debida diplomacia. No vaya a ser que por un feo de la hispánica realeza se vaya a molestar Su Santidad, que ya nos tiene fichados a los españoles por excesivamente laicos, pro abortistas, pro condones, libertinos y poco dados a ir a Misa… Como imagino que sólo recoge de una fuente y ésa es la Conferencia Episcopal española, yo le diría que ni tanto, ni tan poco, pero que el antiguo régimen cayó en Europa con la Revolución Francesa, señor. Que el debido respeto institucional no ha de conllevar una sumisa reverencia económica. Prediquen la humildad con el ejemplo o dedíquense a elaborar rica cerveza de doble o triple malta como hacen muchos clérigos en Centroeuropa. Eso, o considere la posibilidad de convertirse usted mismo en un ‘pongo’, Su Santidad…
        

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