jueves, 9 de junio de 2011

¡Pásalo!

Mira que hemos utilizado veces esta palabra desde que existen los mensajitos de texto en el móvil y el correo electrónico… Y sin tener consciencia de que es una palabra mágica. Sí, mucho más que la verborrea para abrir la cueva de Alí Babá, aquello de “abra cadabra…” Bueno, en realidad, su uso para las convocatorias ciudadanas anónimas que han generado esta ola de inmovilismo e indignación llevan precisamente a eso. A intervenir la gran cueva de Alí Babá en la que nuestros representantes han convertido las instituciones públicas. Pues bien, una vez que hemos tomado consciencia de su enorme poder, hay que estudiar cómo usarla para un rendimiento más eficiente. Y va a hacer falta más esfuerzo y más implicación de más gente… Dicho de otra forma, todo este follón del 15-M no es una meta. Es un punto de partida. Y no hemos hecho sino empezar a caminar… El siguiente paso entiendo que debe ser: ‘Ante la ignominia, ¡insumisión!’ Rescato esta palabra de cuando aún existía la ‘Mili’ y empezaron a surgir voces discordantes. Les cayó arriba el peso del Ejército y de la Ley, pero su entereza llevó a que se acabara con esta estupidez institucionalizada de tener que perder el tiempo jugando a Rambo durante un montón de meses. Algo tan anacrónico y estúpido como que muchos jóvenes cualificados tenían que rendir obediencia ‘sumisa’ a un sargento chusquero sin más formación que estudios primarios… Bueno, dejado atrás este sinsentido, la insumisión debe continuar su cometido social para denunciar, por ejemplo, la adicción al sillón de ciertos políticos. Hay muchos cerca y lejos. Cada uno puede ponerle cara y nombre… Para no aceptar recortes en servicios sociales mientras los sueldos, dietas, lujos y demás privilegios de la clase política siguen inamovibles. Para quitar del cargo a representantes electos que mantienen métodos de los citados sargentos chusqueros… Y para dejarle claro a los que acaban de entrar que no aceptamos el ‘cuanto peor, mejor’, porque nos hace víctimas y ya estamos hartos de la incompetencia de unos y otros.
Por otra parte, el ‘¡Pásalo!’ tiene que cruzar fronteras. Hay que aprovechar algunas ‘fórmulas-limosna’ que nos conceden las empresas de telefonía, por las que nos permite llamar al extranjero chupándonos un poco menos la yugular, para que la insumisión se extienda por las instituciones de la Unión Europea. ¿Se acuerdan de que hace unos meses estos ‘muchachitos’ y ‘muchachitas’ no querían renunciar a viajar en Primera clase y luego recularon…? Bueno, pues eso no es nada. Leí recientemente, para mayor estupor, que la Comisión Europea ha gastado millones de euros en viajes en jets privados, hoteles de cinco estrellas lujo, fiestas e incluso regalos de la joyería Tiffany's. Y la mayoría de estos dispendios se los agenciaron en 2009 y 2010, los años más duros de la crisis. Ha relevado este escándalo el Bureau of Investigative Journalism. Es una organización sin ánimo de lucro que trabaja desde Londres, realiza investigaciones periodísticas, y colabora con Financial Times y BBC. ¿A que son unos impresentables…? Pues ya sabes… ¡Pásalo!     
      

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