lunes, 27 de junio de 2011

Grecia, ¿problema o víctima?

Resulta cuanto menos sarcástico que el lugar donde nació la democracia sea hoy el gran problema de Europa. La gran amenaza para la estabilidad del euro, el ejemplo más temido, la señalada, la rechazada por morosa, la que tiene que hacer más reajustes, aquélla cuyos sacrificios nunca son suficientes… La semana pasada, la oposición se plantó. El líder del partido conservador heleno Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, anunció que votará en contra de las últimas medidas de austeridad del Gobierno. Tal opción parecía impensable por su signo y, de hecho, contraviene las indicaciones de la derecha europea. El euro tiembla y con él las instituciones de la Unión Europea. Las primas de riesgo se ponen por las nubes por el siempre presente riesgo de contagio… Un panorama desolador, vamos. Sin embargo, creo que Samaras tiene toda la razón cuando afirma que no se puede seguir mutilando al enfermo para salvarlo. Hay que darle oxígeno y margen para que pueda crecer y así pagar. Cuanto más se le asfixie menos posibilidades tendrá de responder a las exigencias de los intereses del rescate. ¡Este hombre tiene más razón que un santo! Grecia no es el problema, es la víctima. Y Europa, con todas sus instituciones y gobiernos nacionales, está disparando al enfermo mientras los buitres, -léase los mercados-, vuelan en círculos esperando a que acabe de morir. Y, por supuesto, mirando de reojo y acechando su sombra siniestra sobre Irlanda, Portugal y España. Su presa más deseada… Cada día es más evidente que hay que empezar a dispararle a los buitres. No entiendo cómo quienes mandan todavía no se han dado cuenta. Aunque claro, en este punto se abre el debate de ¿a quién obedecen estos? Tal vez sea a los del referido en otras ocasiones, Club Bilderberg. En tal caso, vamos a ser los ciudadanos europeos los que cojamos las escopetas para disparar a los buitres y encañonar a estos en dirección al talego. ¿Su delito? Poner la democracia que les llevó a estos cargos a los pies de los mercados. Por eso decía que era sarcástico el ensañamiento con Grecia. Estas aves harpías atacan a la democracia desde su raíz más simbólica. Insisto en esta idea. Todo está planeado. El día que alguien se plante y tire por otra calle, a estos les temblarán las canillas. Y no sé a qué estamos esperando para cambiar el rumbo. Los ciudadanos europeos somos Fuenteovejuna, señor. 

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