miércoles, 15 de junio de 2011

Ejercicio de empatía

En el marco de la inteligencia emocional hay un parámetro llamado empatía. De partida, parece que todo el mundo la tiene, aunque sea un poquito y en estado latente… Empatía es ponerte en el lugar del otro para entender lo que le ocurre y acercarte a lo que siente. Además de tenerla,  puedes desarrollarla. Basta con un poco de ‘gimnasia empática’. Prueba con la gente que tienes más cerca. Trata de entender cómo se siente tu pareja ante determinadas actitudes tuyas, pero sin preguntárselo. Tus padres, tus amigos… Si esto te parece difícil, te sugiero un ejercicio que además puede resultarte agradable porque consiste en fantasear. Cuando veas un avión a punto de aterrizar, imagina las ilusiones que sentirán sus pasajeros ante unas vacaciones. Trata de ponerte en su piel ante la perspectiva de conocer una isla que tú conoces y te encanta y de la que ellos acaso han visto unas fotos en un folleto promocional. Ahora ve un paso más allá. Imagina lo mismo en distintos contextos… Una pareja joven, unos niños, un matrimonio mayor que sale por primera vez de su país o que van a visitar a un hijo, o que van a disfrutar de una segunda o tercera luna de miel. Es fácil porque sólo se trata de imaginar y de visualizar. Tan fácil, que ni siquiera necesitas ver a las personas con las que quieres empatizar. Puedes utilizar modelos o referentes del tipo hombre o mujer que contempla el mar durante horas y en silencio. ¿Qué estará mirando? ¿Lo hace sólo porque le abstrae y le relaja? ¿Entonces, por qué tiene los ojos húmedos…?¿Añora la tierra o la ciudad de donde vino y desea regresar?  Tal vez sueña con poder marcharse… A lo mejor espera a alguien. O perdió a un ser querido entre las olas… Seguro que eres capaz de sentir. De ponerte en la piel de esa persona, real o imaginaria, y palpar su ilusión o sus miedos, su dolor. Sólo los psicópatas son incapaces de sentir el dolor ajeno y permanecen impasibles ante él. Y tú no eres un o una psicópata… ¿verdad?  Pues bien. Como en un videojuego de consola, el siguiente nivel es la solidaridad. O sea, la empatía llevada a la acción. La empatía nos hace revelarnos contra la injusticia. Y la solidaridad nos mueve a acercarnos a un desconocido y ayudarle. Es el motor de nuestra indignación. Pero la indignación es una energía muy potente y  hay que canalizarla de un modo civilizado y eficiente. La violencia y el gamberrismo la ensucian y deslegitiman. Y nadie tiene derecho a hacer eso.   

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